Hace unos días estaba platicando con un amigo de algunos planes que tenia, no recuerdo exactamente que fue lo que le dije que haría el dia siguiente pero pongamoslo asi:
Yo: Oye panchilo, mañana voy a ir a la librería a comprar “x” libro.
Panchilo: “si dios quiere” vas a ir mañana a comprar el libro
(déjenme aclararles que Panchilo sabe perfectamente que soy ateo)
Yo: a chinga, y ese cabron quien es para que le tenga que pedir permiso…
Panchilo: pues dios, el creador del cielo la tierra, bla bla bla… y si él no quiere no vas.
Yo: ese cabron no existe, y aunque existiera no tengo porque pedirle permiso, ni me va a dar dinero ni me va a llevar, no es ni mi papa, ni mi mama, ni mi jefe ni mi vieja, asi que se la pela.
Panchilo: te va a castigar dios.
Yo: a que la chingada ome, te repito que ese wey no existe y aparte ni es la policía, ni yo estoy cometiendo delito, ni es mi maestro ni mi mama o mi papa, así que se la vuelve a pelar.
Panchilo: andale pues, a ver a quien le pides ayuda cuando te estés muriendo o cuando se te enferme un hijo, o te pase algo a ti o a tu familia.
Yo: pues al doctor no seas pendejo, dios no tiene inyecciones de morfina o de ketorolaco y tampoco sabe ni madres de medicina, digo sin contar de que ¡no existe con dos chingadas porque una no te alcanza!
Panchilo: ¡pinche ateo de mierda, te vas a quemar en el infierno por blasfemo!
Yo: si ome, aunque te recuerdo que dios no existe, por lo tanto el diablo tampoco existe ergo el infierno tampoco, por lo tanto si me quemo será en la cocina no en el infierno.
Panchilo: chinga tu madre pinche ateo de mierda, vete a la verga pendejo.
Chingao, ya no puede decirles nada uno porque luego luego se encabronan estos adultos con amigos imaginarios… menos mal que no era un pinche testículo de jehova, o un puto mamon, digo mormón.
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